
Sos de nuevo ese trozo de angustia celebrada
que sucede y se repliega con intermitencia y sagacidad.
La plegaria del indecente,
la llama volátil y fugaz.
El labio furtivo,
el espasmo diario,
la sonrisa perfecta,
el dedo largo.
Sos de nuevo el triste-feliz de mi poesía,
la dolencia latente y prolongada,
ese surco mal cerrado,
esa marca en el pecho,
la siempre duda,
el legendario girondeano puro no.
MFL