
Pequeña y sublime,
desgeneraba las formas que aún permanecían de pie.
La mirada fija en nadie de tanta gente que alrededor la advertía.
Jugaba a que era,
con su aro amarillo y sus cintas.
Volaba y caía como nunca nadie podría hacerlo;
con violencia engendrada,
y retragada,
y escondida;
hasta que sonríe,
la estaban filmando.
Se le cuelgan de los pies y de las manos,
y parece que ahora hasta sabe sostener.
Marioneta de sus pocos;
como quisiera ser eternamente marioneta.
MFL