martes, 15 de septiembre de 2009

Mi parque Jurásico






A quien fue mi padre



Convivir con ese tipo de dinosaurios no era algo que me aterrara. Siempre entendí que era yo el fenómeno por tener piel más blanca y menos rugosa y unos cuantos menos metros de estatura.

La casa era gigantete, techos muy altos y patio amplio; los yuyos abundaban como así también los árboles. Las habitaciones contiguas y no tenía pieza sola. El baño: un acueducto que rara vez limpié.

De esos requerimientos típicos de alimentación, espacio vital e higiene surgieron los primeros inconvenientes familiares. Las más largas discusiones se basaban fundamentalmente en la "hoja".

Madre era una Triptus- vegetariana- que usualmente comía del duraznero de la derecha del patio de casa. Tenía dos hermanas yo - vegetarianas también- por convicción ellas; y habían aprendido a alimentarse como Madre de las mismas delicias. A mí eso me parecía horrible, repugnante, o demasiado puro.

De todo ese complementeo alcanzable tenía varios - árboles digo- de diferrentes frutas, con sabores casi todos amargos; y los había provado sí, más de una vez en alguna noche. Sin embargo, despúes, no podía evitar colgarme de La Reja, siempre de este LA-DO que separaba mis casas de los carnívoros salvajes.

Madre tenía toda la calidez de una vegetariana e insistía sobre mí con cursos de desgustación y cosas que ya he olvidado. Insisto: yo me sentía culpable porque no me gustaran las plantas. Varias veces mis hermanas - mayores no dije- me invitaban a sus aventuras del sabor, pero no; rara vez yo sedía.

Un día, bastante soleado por cierto, cosa que no era costumbre en El Parque, los reuní a todos; me paré un poquito más firme que lo de costumbre, (mi columna vertebral estaba reforzándoce, aunque yo sabía que nunca alcanzaría sus alturas) y dije titubeando si: " Me gusta lo rojo", "me gusta la carne".

El escánadalo fue el previsible, tal vez un poco menos de Madre que del resto; auque pude observar en su cara esa especie de decepción sin consuelo cuando uno dio su vida por los hijos para que despúes se vayan del lado de los salvajes.
El exilio fue inmediato, tanto que no dejó margen para el dolor ni la nostalgia, ni la melancolía ni un puto verde recuerdo.







MFL


4 comentarios:

Hora Ferreyra dijo...

La verdad, muy lindo Flor. Y horriblemente violento el final!
Beso.

Anónimo dijo...

muy bueno!!! me encanto todo... en serio.... todo, todo! y los dinosarios son mis animales preferidos. hoy justo pensaba con una amiga lo que sería tener un elefante o un diplodocus, que locuraaaaaaaaa. GENIAL, desde el titulo hasta el final... veras que me gusto en serio!
ivana zuki.

Rodri Bruera dijo...

Flor!!! Muy bueno!! Nada mejor que pararse ante el mundo y decir "si, soy distinto, y qué?"
beso grande!!

lucia dijo...

me encanto!
yo estoy jurassica, en cualquier momento termino viviendo sola y con un gato.
ah, hola mujer, no, no se de donde te conozco peor me gusta pasar.